|
Hay que desconfiar de todo lo que se asemeje a la inspiración, que a menudo no es más que un prejuicio y una exaltación ficticia que uno se otorga a sí mismo voluntariamente y que no ha llegado a nosotros por sí misma. (...) Hay que leer, meditar mucho, pensar siempre ene el estilo y escribir lo menos que se pueda, escribir únicamente para calmar la irritación de una idea que reclama adquirir forma y que se agita en nosotros en tanto no le hayamos encontrado la forma exacta, precisa, adecuada.
-- Gustave Flaubert, Rouen, 1821 - Croisset, 1880
|